Introducción
Durante la digestión, el cuerpo convierte en glucosa los almidones y los azúcares que uno ha comido. La glucosa es el azúcar que el cuerpo usa para darse energía. La insulina es una hormona que el páncreas produce y que ayuda a controlar el nivel de glucosa en la sangre. Sin insulina, el cuerpo no puede usar o almacenar glucosa, así que queda demasiado azúcar en la sangre. A lo largo de mucho tiempo, los niveles altos de azúcar en la sangre pueden dañar los vasos sanguíneos y los nervios. Eso a su vez aumenta el peligro de padecer problemas de los ojos, del corazón, de los riñones, de las piernas y de los pies.
La diabetes tipo 1 ocurre cuando el páncreas no produce insulina o produce muy poca. Esta enfermedad por lo general aparece en la niñez o en la adolescencia, pero puede presentarse a cualquier edad. Las personas que sufren diabetes tipo 1 tienen que inyectarse insulina todos los días.
La diabetes tipo 2 se presenta cuando el páncreas no puede producir suficiente cantidad de insulina o cuando el cuerpo no la utiliza correctamente. Muchas personas que sufren diabetes tipo 2 pueden controlar el nivel de azúcar en la sangre haciendo ejercicio regularmente, ingiriendo una dieta saludable, manteniéndose en buen peso y controlando azúcar en la sangre con frecuencia. Algunas personas pueden necesitar inyecciones de insulina o medicamentos por vía oral para mantener su nivel de azúcar en la sangre dentro de un rango seguro.
Los siguientes factores aumentan el peligro de padecer diabetes tipo 2:
- Tener parientes que padecen o han padecido diabetes tipo 2.
- Tener 45 años de edad o más (si bien la enfermedad puede aparecer a cualquier edad).
- Pesar demasiado (20 por ciento más del peso saludable para uno) o tener demasiada grasa en el área de la barriga.
- Llevar una vida poco activa.
- Tener la presión alta (más de 140/90). Vea "Presión alta".
- Tener un nivel de colesterol “bueno” de menos de 40 o un nivel de triglicéridos de más de 250. Vea "Nivel elevado de colesterol".
- Ser de origen afroamericano, hispánico o asiático-americano, o ser indígena de Norteamérica o de las islas del Pacífico.
- Haber padecido diabetes durante el embarazo o haber tenido un bebé de más de 9 libras (4 kilos).
- Tener prediabetes (nivel de azúcar en la sangre por encima de lo normal pero no tan alto como los niveles de la diabetes).
Los síntomas de la diabetes pueden ser distintos en diferentes personas y pueden ser bastante generales. Uno puede creer que los síntomas se deben a alguna enfermedad o a la edad, y no a la diabetes. Algunos de los síntomas son:
- Tener la boca seca y más sed.
- Orinar con frecuencia (sobre todo de noche).
- Tener más hambre.
- Adelgazamiento, sin que haya una explicación.
- Debilidad, cansancio y mareo.
- Infecciones de la piel frecuentes y heridas que se tardan en sanar.
- Infecciones recurrentes en la vagina, por hongos.
- Vista borrosa.
- Entumecimiento u hormigueo en las manos o en los pies.
Su médico necesita hacerle un análisis de sangre para diagnosticar la diabetes con certeza.
Prevención
Actualmente, no se conoce ninguna forma de evitar la diabetes tipo 1.
El riesgo de padecer diabetes tipo 2 es hereditario y aumenta con la edad. Sin embargo, aun cuando haya habido casos de diabetes tipo 2 en su familia, usted puede prevenirla o retrasar la aparición manteniendo un peso corporal adecuado y haciendo ejercicio regularmente. Si corre riesgo de sufrir diabetes, consulte a su médico acerca de los medicamentos que puede tomar para reducir su posibilidad de padecer esta enfermedad.
Tratamiento en casa
- Si le recetan insulina u otros medicamentos para mantener el azúcar de la sangre a un nivel seguro, úselos de la manera indicada. Si come mejor y hace ejercicio regularmente, es posible que necesite menos medicina. Consulte a su médico antes de cambiar sus medicamentos.
- Coma una dieta saludable para mantener el azúcar en la sangre a un nivel seguro y para conservarse a un peso sano. Concéntrese sobre todo en comer alimentos bajos en grasa y en seguir los otros consejos que aparecen en "Nutrición".
- Haga ejercicio aeróbico regularmente para ayudar a controlar su nivel azúcar en la sangre , disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas y controlar su peso. Trabaje conjuntamente con su médico para determinar cómo su nivel de actividad afecta su nivel de glucosa en sangre y qué medicamentos necesita. Si siente dolor o presión en el pecho mientras hace ejercicios, interrumpa la actividad y llame a su profesional de la salud de inmediato.
- Revísese el nivel de azúcar en la sangre tan
seguido como su médico se lo indique y apúntelo cada vez. Sus apuntes le
ayudarán a entender cómo reacciona su cuerpo a diferentes alimentos y al
ejercicio, para que pueda mantener el azúcar en la sangre a un nivel seguro. Vea
"Revisión del nivel de azúcar en la sangre" en "Pruebas médicas que
pueden hacerse en casa". Para mantener el azúcar en la sangre a un nivel
seguro, quizás le ayude apuntar todos los días . . .
- todo lo que come y la hora de cada comida.
- el tipo y la cantidad de ejercicio que hace.
- qué tan cansado o animado se siente.
- Si tiene 30 años o más, consulte con su médico sobre la conveniencia de tomar una dosis baja de aspirina todos los días para prevenir un ataque cardíaco, un derrame cerebral u otras enfermedades de los vasos sanguíneos principales.
- Cuídese bien los pies y revíseselos todos los días para ver si tiene ampollas, grietas o llagas. La diabetes puede dañar los nervios y reducir el flujo de sangre a los pies. Eso a su vez aumenta el peligro de que a usted le den infecciones y de que no las note.
- Hágase un examen de la vista cada año. Los cambios en la vista causados por la diabetes muchas veces no producen síntomas sino hasta que han avanzado bastante. La enfermedad en la vista causada por la diabetes puede provocar ceguera. La detección temprana y el tratamiento de la enfermedad pueden retrasar su curso y salvar la vista.
- Hágase exámenes de revisión con regularidad. Pregúntele a su médico con qué frecuencia hacérselos.
- Use una pulsera con su información médica en caso de una emergencia.
- Participe en un programa de educación en diabetes para obtener más información sobre cómo cuidarse bien.
Tenga fe en que puede llevar una vida sana a pesar de la diabetes. Para controlar la enfermedad, tendrá que llevar a cabo cambios considerables a largo plazo, que quizás al principio le parezcan abrumadores. Sin embargo, si se empeña en encargarse de su salud y se concentra en llevar a cabo un solo cambio a la vez, será más probable que tenga éxito. Colabore con su médico para crear un programa de tratamiento que corresponda a sus necesidades.
Para mayor información sobre la diabetes, comuníquese con el National Diabetes Information Clearinghouse o Centro Nacional de Intercambio de Información sobre la Diabetes (1 Information Way, Bethesda, MD 20892-3560 1-800-860-8747).
Cuándo llamar a un profesional de salud
Llame al 911 o a otros servicios de emergencia si una persona que tiene diabetes pierde o está por perder el conocimiento.
Llame a un profesional de salud:
- Si a un diabético le dan las siguientes señas de tener muy
alto el nivel de azúcar en la sangre:
- Orinar con frecuencia
- Tener mucha sed
- Vista borrosa
- Debilidad, modorra
- Respiración rápida
- Aliento que huele a fruta
- Si un diabético tiene las siguientes señas con
frecuencia o más de 15 minutos después de haber comido algo con azúcar. Las
señas indican que el nivel de azúcar en la sangre está demasiado bajo.
- Sudores
- Cansancio, debilidad, temblores, náusea
- Muchísima hambre
- Vista borrosa, mareos, dolor de cabeza
- Pulso rápido, ansiedad
- Confusión, irritabilidad, problemas para hablar
- Si no puede mantener el azúcar en la sangre al nivel que su médico le haya recomendado.
- Si su médico le hizo un diagnóstico de diabetes y usted está enfermo, sobre todo si no puede comer o está vomitando.
- Si tiene diabetes y sospecha o sabe que está embarazada.
- Para hacerse un análisis de sangre, si sospecha que tiene diabetes pero todavía no se le ha hecho el diagnóstico.
Créditos
| Autor(a) | Katy E. Magee, MA |
| Revisor médico primario | Patrice Burgess, MD - Medicina Familiar |
| Revisor médico primario | Alan C. Dalkin, MD - Endocrinología y Metabolismo |
| Revisor médico especializado | Alan C. Dalkin, MD - Endocrinología y Metabolismo |
| Última actualización | 1 mayo, 2006 |
| Autor: | Katy E. Magee, MA | Última actualización: 1 mayo, 2006 |
| Evaluación médica: | Patrice Burgess, MD - Medicina Familiar Alan C. Dalkin, MD - Endocrinología y Metabolismo Alan C. Dalkin, MD - Endocrinología y Metabolismo | |
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